La contundente frase pertenece al médico pediatra Abel Albino, y líder fundador de la institución CONIN. Albino trabaja desde hace años para destacar la importancia de la alimentación durante los primeros mil días de vida de un niño como la etapa clave para el desarrollo intelectual futuro. Mediante un acuerdo con el gobierno nacional, la ONG que el médico fundó -originalmente en Mendoza- abrirá más de 700 centros de detección temprana de la desnutrición en todo el país

El mejor alimento para el chico en los primeros mil días es la leche: tiene que tener los 200 días de lactancia materna exclusiva y ojalá mame hasta los dos años, pero a partir de los seis meses debe empezar con la alimentación complementaria”. El médico pediatra Abel Albino es un férreo defensor de “los primeros años de la vida” como la fase más dinámica en el proceso de crecimiento de un niño.

Para el doctor Albino, los déficit o excesos en el estado nutricional infantil están asociados a múltiples factores del ambiente en el que el niño vive desde su concepción.

Así, durante este “período crítico”, gracias a las características del desarrollo cerebral, se puede intervenir de manera positiva a nivel nutricional, a nivel familiar (fortaleciendo vínculos y lazos) y a nivel del desarrollo (estimulando al niño a nivel psico-afectivo y motor). “De esta forma es posible revertir el daño, pero pasado este período pueden quedar secuelas permanentes que dificultan la adaptación a la sociedad, la habilidad emocional y el aprendizaje“, sostiene el médico, que se especializó en pediatría en Chile y de allí trajo todo su andamiaje en desnutrición infantil y su proyecto: la Cooperadora de la Nutrición Infantil (CONIN), que este año cumple 25 años.

En 2017, y por primera vez en su historia, CONIN llegó a un acuerdo con el Gobierno Nacional, lo que determinará, en un corto plazo, la inauguración de espacios CONIN en 730 centros de primera infancia (guarderías infantiles). Los espacios CONIN son específicamente unidades de detección temprana y tratamiento de la desnutrición infantil.

Sólo en la provincia de Salta -según resaltó el doctor Albino- aplicando la metodología de Conin, se bajó cuatro puntos (del 15 por mil al 11 por mil) en dos años la mortalidad infantil.

El exitoso modelo se basa en el abordaje integral de la problemática social que da origen a la extrema pobreza y su consecuencia directa: la desnutrición. La eficacia del “método Conin” para la prevención radica en el accionar sobre las causas, ya que actúa más allá de los parches asistenciales que sólo atienden la urgencia. Todos los programas que se desarrollan en un Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Promoción Humana  y en el Centro de Recuperación están dirigidos a realizar acompañamiento del grupo familiar a través de la asistencia y educación. Así, se pretende fortalecer factores protectores y buscar estrategias para minimizar o erradicar los factores de riesgo que se visualizan en el grupo familiar del niño.

La educación de la madre, como principal agente sanitario es la base de todas las intervenciones que se desarrollan para la recuperación del niño, y es a través de ella que se busca la integración de la familia y de la comunidad.

Los beneficiarios directos son niños de 0 a 5 años de edad y sus madres, como así también aquellas madres embarazadas que ingresan aún sin niño. A ellas se les brindan diferentes actividades educativas que promueven e impulsen estilos de crianza saludables; potenciando los recursos individuales, familiares y sociales para la generación de una cultura de protección de los derechos de la infancia.

Sobre la la relación directa entre buena alimentación y desarrollo intelectual y las graves consecuencias que sufren los niños malnutridos en sus primeros meses de vida, Albino destacó: “Un chico que desarrolla el cerebro en un 20, 30 o 40% aprende a sumar o a restar, nunca a multiplicar o dividir, jamás entenderá el teorema de Pitágoras y jamás irá a la Universidad. La principal riqueza de un país es su capital humano; si ese capital humano está dañado, el país no tiene futuro; es así de simple”.

En ese sentido, sentenció: “Salvar una mente desnutrida es como decir qué hacemos con un auto desbarrancado. La estructura está dañada: hay daños bioquímicos, eléctricos, anatómicos, fisiológicos, funcionales, psicológicos, psiquiátricos. Hay que evitar que se siga dañando tanta gente, porque después es muy poco lo que se puede hacer”.

“Un chico desnutrido agudo pierde peso. Un desnutrido crónico pierde talla -apuntó-. Y un desnutrido crónico en el primer año de vida pierde perímetro craneano, no crece adecuadamente ese cerebro“.

Y como, según Albino, “no sólo de pan vive el hombre”, el médico hizo hincapié en las necesidades afectivas y de estimulación de los más chicos. “El niño necesita el alimento para el cuerpo pero también necesita alimento para el alma. Porque somos cuerpo y alma”, dijo. “El niño necesita como el agua el estímulo amoroso, repetido y frecuente”.

 

DESNUTRICION / ESTADISTICAS

Según datos de la propia ONG Conin, en la Argentina mueren cinco niños por día como consecuencia de la desnutrición. Con el objetivo de erradicar esta problemática Microsoft y la Fundación Conin iniciaron un proyecto piloto basado en el uso de la tecnología para recopilar datos y analizarlos de manera inteligente para identificar y ofrecer respuestas más rápidas a las necesidades más urgentes de las poblaciones vulnerables.

Antes de esta implementación los voluntarios y encuestadores de la organización civil tardaban aproximadamente cinco días en llevar los datos recolectados a la sede central y luego procesar la información demoraba entre dos y tres meses. “Ahora, gracias al desarrollo de nuestra herramienta Azure, los datos llegan en pocos segundos”, destacó Jorge Cella, director de Tecnología y Filantropía de Microsoft, Argentina y Uruguay.

Además, el sistema permite enviar alarmas si dentro de los datos ingresados hay índices o información que indica que el niño o su familia requieren de una asistencia inmediata.

Para contactarse o conocer más sobre el trabajo que realizan en CONIN: info@conin.org.ar / 0800 222 1620.

 

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