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En el SENASA de la Patagonia Norte hay incertidumbre sobre el futuro del organismo y sus funciones. A la falta de presupuesto se suma ahora la posibilidad que Argentina deje de vacunar contra la fiebre aftosa y el relajamiento de las barreras sanitarias. Las industrias ganadera y frutícola en vilo.

“Hay un vacío de información” reconoció ante esta agencia Matías Miquelez, ingeniero agrónomo e inspector fitosanitario. Ocurre que se multiplican las especulaciones ante la falta de un memo interno que aclare los alcances del DNU presidencial que afectó unas 50 resoluciones del organismo.

Uno de los temas más complejos fue el dato -equivocado según la Dirección de Ganadería de la Nación- sobre el fin de la vacunación aftosa en la Argentina. Pero aún no hubo oficialmente (ni hacia dentro ni hacia afuera) una comunicación de SENASA sobre el supuesto malentendido.

En el organismo entienden que después de años de lucha para lograr estatus sanitario, sería ilógico un cambio, en especial en la región Patagónica. Sin embargo, aseguran que a “la Sociedad Rural siempre les molestó SENASA por los controles”, y desde que Luis Etchevehere asumió la titularidad de Agroindustria, nadie arriesga pronósticos.

Pero más allá de este debate, Miquelez afirma que “no hay presupuesto para funcionar”, aunque “el organismo recauda de a millones”. El problema -asegura- es que los fondos se centralizan en Buenos Aires y se distribuye de acuerdo a otros criterios que no son evidentemente los controles sanitarios.

“Tratamos de hacer los controles de la manera más eficiente que podemos con los recursos que tenemos” indica el ingeniero del SENASA que monitorea la calidad de la fruta y la carne. “Los viáticos y el combustible se pagan dos meses después” se queja, y “no aumentan como la nafta y otros insumos” por lo que quedan desactualizados.

La tarea del SENASA Patagonia Norte -que tiene sede en General Roca- abarca el control en las provincias de Río Negro, Neuquén y el sur de La Pampa. Según un relevamiento del Ministerio de Modernización, en todo el país faltan 600 personas en el organismo para tener un recurso humano optimo.

Si se relajan los controles, por caso, la fruticultura sumará otro conflicto ya que es el SENASA quien autoriza la exportación de fruta a Brasil, libre de la mosca de los frutos.

Ahora, en el organismo esperan una comunicación sobre las modificaciones internas, y más presupuesto.

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