El Coronavirus no sólo cambió nuestra forma de vivir sino que también obligó a modificar las maneras de atravesar la muerte de un ser querido. Los hospitales y clínicas sin visitas, la imposibilidad de despedirse y la necesidad de seguir un protocolo de seguridad a la hora del último adiós también forman parte de la cuarentena y el camino hacia la “nueva normalidad”.

Afecta a los familiares de las víctimas del Covid-19, pero también a los médicos que deben comunicar, ahora, habitualmente por teléfono, lo que nadie quiere escuchar.

 

Sin velatorio ni carroza fúnebre, sólo dos personas de la familia pueden despedir a la persona fallecida. Así son los servicios fúnebres para las personas que mueren a causa de CORONAVIRUS.

En Catriel hubo tres muertes por esta enfermedad, dos fueron inhumados en el cementerio local. El municipio dispuso un predio al final del cementerio para estos casos.

A solicitud de este medio, una empresa de local (Núñez Hnos), informó cómo se trabaja y sobre las medidas de prevención y protocolo para servicios de COVID-19 positivo en la localidad 

SERVICIO FUNERARIO 

La empresa explicó que en primera instancia se recibe el certificado de defunción donde el médico haya certificado el fallecimiento por COVID-19

Posteriormente,  se coordina  con la familia la disposición final de la persona que falleció. La primera opción es la cremación, es lo que se recomienda, pero como tiene un costo importante y los crematorios están saturados, (Río Negro autorizó la sepultura en tierra), recién ahí se avisa al nosocomio para ir a buscar a la persona fallecida.

 

INDUCCIÓN DIRECTA

Al no haber servicio velatorio la persona fallecida es colocada directamente en el féretro, (esto ya ha sido acordado previamente con la familia) y luego va a disposición final, no pasa por sala, ni velatorio, ni carroza fúnebre, se utiliza la unidad de traslado (furgón sanitario).

MEDIDAS SANITARIAS (protocolo)

El personal de la empresa funeraria se coloca doble traje de bioseguridad, botas de goma y máscaras de aire.

La clínica u hospital activan el protocolo y aíslan la zona donde se va trabajar para retirar el cuerpo, el cual es entregado en una bolsa mortuoria. Desde la clínica o el hospital ya sale dentro del féretro.

En esa salida el personal se sanitiza y se saca la primer capa, el primer traje, guantes, barbijo y se desechan.

También se hace una desinfección por fuera a la camioneta y féretro, para llegar a destino con todo desinfectado.

Se sube al  vehículo con el traje que se llevaba interiormente y se descarta cuando termina  el trabajo de sepultura o cremación.

CEMENTERIO.

En el cementerio esperan con trajes de bioseguridad, y allí se deja ingresar una o dos personas que son familiares directos para presenciar o atestiguar la sepultura.

Se baja el féretro y automáticamente se tapa con cal y tierra.

CAPSULA DE CAL (DESINFECCIÓN)

Se hace un colchón de cal abajo (3 bolsas), donde se asienta el féretro y arriba llevan 4 bolsas de cal que se distribuyen dentro de la fosa.

ÚLTIMO ADIOS

Uno de los momentos más difíciles y duros es despedir a la persona fallecida, y en este caso si se trata de una muerte por CORONAVIRUS. No pueden ser muchos los familiares que se despiden, solo uno o dos. El último adiós debe ser breve y tienen que retirarse rápidamente del lugar, porque el cementerio permanece cerrado.

Una vez terminado, hay otro proceso de sanitización del personal de la empresa funeraria. El vehículo de traslado queda en desinfección hasta el otro día.

 

CEMENTERIO CATRIEL

El cementerio de Catriel decidió abrir un sector para fallecidos de COVID-19.
Normalmente es por orden de llegada y ya están hechas las tumbas.

El lugar asignado para estos casos es al final del cementerio y está diferenciado de las otras sepulturas.

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