Historias de vida: hacer cumbre a los 75 años

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Historias de vida: hacer cumbre a los 75 años


Para algunas personas la edad nunca es un impedimento para cumplir sueños, menos para una persona que le gusta viajar, aventurarse, ponerse retos cada día y cumplir ese deseo pese a los obstáculos que se presentan.

En tiempos de pandemia parece difícil imaginar que una persona mayor salga su de casa, pero a veces hay que hacer las cosas en el momento justo e indicado. Néstor Mónaco, vecino grutense y de 75 años se aventuró a cumplir una de sus metas, escalar el volcán Domuyo, en la provincia de Neuquén, de casi 4800 metros de altura.

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El amor por las montañas hizo que Néstor viva parte de su vida en Bariloche, donde una de sus pasiones, además de ser instructor de esquí, era escalar y ser guía de las expediciones. Si bien esto último no era remunerado, ya que en tiempos pasados no se acostumbraba a pagarle a un guía para realizar ese trabajo, el gusto por armar grupos y aventurarse lo hacía una persona en busca de retos.

Al llegar a Las Grutas, y al haber hecho su formación de esquí en Chile, su objetivo comenzó a ser contagiar a los conocidos para conformar un grupo que realizaría expediciones en montañas y volcanes.

“Estamos en Rio Negro, hay muchas facilidades de llegar a estos lugares de aventura, ese fue mi pensamiento. Lástima que no muchos se interesaron. Puede ser un deporte elitista, pero con poco más de entrenamientos se puede realizar”.

¿Cómo llegó el Domuyo a la cabeza de Néstor? Cerca del año ´70 fue elegido para ser jefe de expedición del Aconcagua, mas precisamente al Cerro Cuerno con 5.860 metros, un viaje que se dio en perfectas condiciones, y que más de uno de los tripulantes quedó encantado.

Ahí es donde aparece “el Yeti”, uno de los capitanes que escaló junto a Mónaco el mencionado cerro, quien de a poco comenzó a instaurar en su mente la idea del volcán Domuyo, que se ubica en la provincia de Neuquén.

Tuvieron que pasar muchos años para realizar el primer intento de escalar el Domuyo. Claro que esto no fue de un día para el otro, junto a dos acompañantes, decidieron en el año 2012 probar por primera vez la experiencia de escalar la montaña más alta de la Patagonia.

No sabían cuál era el camino para comenzar la travesía, Néstor y sus acompañantes se encontraban perdidos. Fueron preguntando por pequeñas casas que se encontraban al avanzar. En una de ellas dieron con un lugareño que les cobró 5 mil pesos por llevar la carga con una mula al campamento base del Domuyo, a una altura aproximada de 3 mil metros, que les demoró medio día.

Durante la travesía se encontraron con un grupo de Gendarmería de alrededor de 20 personas, quienes amablemente les permitieron quedarse con ellos durante la primera noche de la travesía.

Al día siguiente, Néstor sintió que algo no andaba bien, mucho silencio y algo que lo molestaba al dormir en la carpa lo obligaron a salir. Para su sorpresa, se topó con un metro y medio de nieve. Faltó poco para que cubra la carpa, la nieve fue tanta que parecía imposible seguir. Este fue el gran impedimento para escalar el volcán la primera vez.

La primera expedición se sintió como un fracaso, aunque el grupo grutense no se quedaría de brazos cruzados. Volviendo para el lado atlántico aprovecharon la ocasión para hablar con un vaqueano, que les recomendó visitar unas cabañas cercanas a un río y cascadas con aguas a una temperatura de 45 grados centigrados. “Algo hermoso, nieve a los costados y agua caliente por las cascadas, una locura”.

Cinco años después, en el 2017, llegó la segunda oportunidad. En esta ocasión, Nestor regresó con una de sus dos acompañantes y otras tres personas que se enteraron por el boca en boca de la expedición y decidieron sumarse.

La excursión comenzó por el mismo lugar, sin embargo, esta vez sin contratar el servicio de carga. Sino a un alpinista que los guió al campamento base y de ahí a un sector de la montaña donde podrían descansar un poco a una altura de 4 mil metros.

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Néstor y sus acompañantes en el año 2017.

El clima que no acompañó, un frío seco, sumado al cansancio y la falta de aire, les impidió seguir. Néstor decidió dar por finalizada la expedición, sabiendo que con 71 años no era cosa fácil.

Trataron de convencerlo de mil maneras, no hubo caso. Cuando el cuerpo dice basta hay que prestarle atención y ese no era el momento de seguir. Lo que continuó fue una bajada tranquila y de nuevo al sector de la cascada con agua caliente.

El Domuyo se convirtió para Néstor en un reto fascinante, porque aunque las cosas sean difíciles y se tornen complicadas, uno las quiere lograr. Tuvo la suerte de tener a alguien, como ese amigo que se enteró de charla en charla, que lo quiso llevar cueste lo cueste, porque él lo pudo hacer unos años después de no haberlo logrado en 2017.

Llegó el 2021, tras casi un año encerrados, Néstor Mónaco, ya con 75 años de edad, su amigo que insistió en llevarlo y un acompañante más, fueron los que ayudaron a que la tercera sea la vencida.

Ya era el tercer intento, y esta vez contaba con un gran equipo entrenado, capacitacitado y con la experiencia de haber llegado a la cumbre de 4800 metros.

¿Primer Tramo? Campamento base, algo común por así decirlo, esos 3 mil metros se pudieron hacer sin problemas. Pero, con un mal tiempo en el medio, tuvieron que esperar un día entero en la base para poder seguir.

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Néstor y sus acompañantes iniciando la tercer travesía.

El segundo tramo se presentó con mucho frío, con siete grados bajo cero durante el día y dieciocho bajo cero durante la noche, no hace falta explicar lo que fue eso. Hicieron noche en un lugar bueno y seguro, sin complicaciones para poder finalizar el último tramo.

Se levantaron a las 3.00 AM y salieron una hora después. El último esfuerzo que valdría la pena, una y mil veces más. Dejaron todo preparado en ese mismo lugar para alivianar la carga hasta llegar a la cima, pasar un tiempo allí y después volver a recogerlas.

“Amaneciendo llegamos a la famosa “Zona Fija”, una gran pendiente, con mucho hielo, y a una altura de la cual, si caes, tenés más de mil metros, como un tobogán. Amaneció, llegamos, una vista impresionante con el cual te quedás sin palabras, imagínate que nos quedamos hasta las 2 de la tarde, sacamos fotos, lagrimeamos un poco, disfrutamos el momento y tocó volver”, fueron las palabras de Néstor al recordar la cumbre.

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Néstor, a los 75 años, hizo cumbre en el Volcán Domuyo.

Néstor ha practicado mucho el alpinismo a lo largo de su vida, es una de sus pasiones y pese a tener dificultades para llegar a la meta, es un claro ejemplo de que con perseverancia y coraje se pueden cumplir los sueños. Sea cuando sea, el intentarlo es parte del conocimiento que ayuda para una próxima vez, y este fue el caso.

(Mareadeportiva.com)


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