Ataques de pánico, angustia y ansiedad: Cómo tratar estos efectos de la pandemia

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Ataques de pánico, angustia y ansiedad: Cómo tratar estos efectos de la pandemia
Ataques de pánico, angustia y ansiedad: Cómo tratar estos efectos de la pandemia


Tras un año y tres meses de encierro y de convivencia con el coronavirus, los ataques de pánico, la angustia y la ansiedad son los trastornos que están manifestando una gran mayoría de personas.

Terremoto interno. Taquicardia. Escalofríos. Falta de aire. Dolor en el pecho. Náuseas. Diarrea nerviosa. Inquietud. Fuera de control. ¿Me estoy muriendo o me estoy volviendo loco/a? Otras alternativas parecieran no existir.

¿Cuál es la diferencia entre el pánico, la angustia y la ansiedad?

¿Ataques de pánico, de angustia o de ansiedad? ¿Son iguales? Las distintas corrientes de la Psicología utilizan diferentes términos para referirse a ellas. Por ejemplo, Sigmund Freud lo definió en los últimos años del siglo XIX como “crisis de angustia”. De todos modos, se habla de lo mismo, porque detrás de un cuadro de pánico o ansiedad lo que se encuentra es una angustia, que si se quiere, con terapia y tratamiento, se puede ubicar, elaborar y finalmente transitar o resolver.

Según el Ministerio de Salud de la Nación, una de cada tres personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años

Si tuviéramos que describir un ataque de pánico ¿cómo lo haríamos? Victoria Cires Irigoyen, licenciada en Psicología (USAL) lo define como “un episodio que sucede de manera repentina e inesperada, presenta síntomas físicos como por ejemplo sudor, escalofríos, dificultad para respirar, acompañado de miedos, muchas veces miedo a morir. En ese momento pareciera que no podemos controlar todo lo que pensamos y lo que nos sucede. Genera mucha desesperación y es muy desagradable”.

 

La “resaca” del episodio y el miedo a que se repita

La “resaca del ataque” es una sensación de shock corporal y emocional que tarda un tiempo en desaparecer, ya que el estrés que sufrió el cuerpo y la mente fueron muy fuertes. Generalmente uno se siente agotado, sin energía, exhausto y consumido, tanto física como mentalmente por varios días.

Tras un episodio de pánico es muy común sentir miedo a volver a sentir miedo, es decir, que los síntomas retornen. Con lo cual, es lógico que la persona se encuentre en estado de alerta constante, con “ansiedad anticipatoria” e incluso tomando decisiones que cree que alejarán al pánico. La licenciadaCires Irigoyencomenta que “es frecuente pensar que se va a repetir lo que ya viviste, fantasear con que va a pasar lo peor”.

 

El contexto pandémico y la salud mental

A principios de este mes de junio, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó en televisión, que todos vamos a tener problemas de salud mental “porque estamos viviendo una situación crítica y humanitaria que no tiene precedentes en el siglo. Los adolescentes y las juventudes no tienen la posibilidad de salir, de relacionarse. Las personas mayores que tienen un futuro más corto perciben un riesgo, las personas que se acaban de casar, las personas que tienen que salir a trabajar, las personas que solían viajar. Todos vamos a tener problemas de salud mental. No hay nadie que sea feliz o que no esté preocupado en esta situación”.

La psicóloga cognitivo conductual Cires Irigoyen reconoce que “sería imposible que esto no deje una huella psicológica. Estos traumas psicosociales me hacen acordar a situaciones de posguerra. Nos ha golpeado a todos. Personas que perdieron su trabajo, pérdidas de familiares, de amigos. Supongo que el impacto psicológico en cada uno será diferente y no se puede generalizar. Pero desde ya esto está dejando secuelas. El tiempo nos dirá cuáles serán esas consecuencias”.

 

Cómo sobrellevar la ansiedad y ayudar a quienes la transitan

Es importante destacar que hay diversas formas de tratar y transitar la ansiedad, con terapia y/o con ayuda de ciertos psicofármacos, que pensarlos de manera temporal puede calmar y, a la vez, elaborar estrategias. Asimismo, hay herramientas que colaboran como por ejemplo la actividad física, una buena alimentación e incluso compartir lo que nos está pasando con nuestros pares y familiares.

Por eso, es de suma importancia mantenernos en contacto con nuestro cuerpo y con nuestros afectos, aunque sea a través de un mensaje de whatsapp en estos tiempos de distanciamiento social. Además, “el Mindfulness ayuda mucho a no engancharse con los pensamientos negativos y visualizarlos como tales. La respiración, la meditación, el deporte, todo eso contribuye a mejorar. Trabajar los pensamientos es muy importante para la ansiedad”, reflexiona la psicóloga Cires.

Muchas veces nos preguntamos cómo podríamos ayudar a alguien que está teniendo un ataque de pánico. ¿Deberíamos abrazarlos? ¿Decirles que todo va a estar bien? ¿Que no hay ninguna amenaza alrededor?

La psicóloga clínica y de instituciones educativas explica que “depende si se tiene un vínculo o no con esa persona. Acercarse con cuidado, encontrar un lugar tranquilo donde no se sienta expuesto, ayudarlo a respirar. Habría que ver cuántos recursos tiene esa persona, si es o no la primera vez que le sucede, y si sabe lo que le está pasando. Tendemos a ayudar diciendo ‘no te preocupes, no pasa nada’, pero es importante darle validez para que el otro se sienta comprendido en vez de juzgado. Todas las sensaciones son muy reales, más allá de que no haya una amenaza externa”.


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