Jóvenes: «El 40% nunca se desconecta»

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Jóvenes: «El 40% nunca se desconecta»
Jóvenes: «El 40% nunca se desconecta»


En Argentina, el 40 por ciento de los y las jóvenes de entre 13 y 17 años está las 24 horas conectado a internet. Y otro 50 % se desconecta solo cuando se va a dormir, según los datos publicados en el libro «Adolescentes, participación y ciudadanía digital», de la especialista Roxana Morduchowicz.

 

El estudio, hecho en plena pandemia, se llevó a cabo en junio de 2020 de manera online. Se entrevistó a dos mil adolescentes argentinos, entre 14 y 18 años, con un corte representativo de género, nivel socioeconómico, edad y regiones geográficas.
Y entre esos datos figura que solo uno de cada diez adolescentes se conecta con internet menos de tres horas diarias. Los número se replican en distintas parte del mundo: un estudio en adolescentes estadounidenses asegura que mandan un promedio de 500 mensajes por día y que el 80 % duerme con sus celulares. La mitad de estos no se desconecta nunca y usan cuatro pantallas a la vez.
«Con la pandemia, ese vínculo demasiado estrecho con la tecnología se acentuó y se justificó. Hoy hacen todo en las pantallas y todo al mismo tiempo: tareas, encuentro con amigos, participación en distintos espacios, juego, entretenimiento. En un año electoral, en el que miles estarán en condiciones de votar» la investigación de Morduchowicz analiza cómo piensan la participación y cómo la ejercen, tanto dentro como fuera de internet.
Morduchowicz es una de las especialistas más reconocidas no solo en el país. Es doctora en Comunicación por la Universidad de París y consultora de la Unesco en temas de educación y tecnologías. Especialista en cultura juvenil y en la relación de los niños y los adolescentes con las pantallas e internet, asesoró a ministerios de educación de América Latina, Europa Oriental, Africa y Asia sobre la utilización de las tecnologías el ámbito educativo; entre otras muchas actividades además de autora de distintos libros sobre la temática.
Los datos que presentó ahora forman parte de una investigación que parte de la premisa de pensar si la ciudadanía digital, hoy fundamental para la construcción de ciudadanía, es un derecho reconocido y ejercido por los y las adolescentes del país. «La autora se pregunta si a pesar de esta conexión permanente con internet, lo valoran como un espacio de participación. Si les interesa esta posibilidad o no, y de qué modo la activan. También si participan por fuera de las redes sociales o el mundo virtual», señala un informe publicado por Página 12.

Información.
La investigación indagó además sobre el nivel de reflexión de los adolescentes, para evaluar la posibilidad de que transformen la información en conocimiento. En ese punto, 8 de cada 10 reflexionan sobre temas o nuevos proyectos en su comunidad o país. Y 9 de cada 10 comentan las noticias de actualidad como un modo de interactuar o como tema de conversación.
En relación a la participación, la autora encontró limitaciones a la hora de entender el concepto. La primera opción elegida, por el 40 %, fue que participar es «estar informado y preocuparse de lo que pasa en el país y en el mundo».
Según explicó Morduchowicz, «la participación no puede explicarse por la información. La información es un insumo para participar, pero no la define. Participar es actuar con la intención de transformar la realidad». También encontró limitaciones al momento de responder quiénes tienen que participar ante los temas que preocupan a la sociedad.
El 50 % consideró que «los que saben y entienden», es decir, solo personas expertas. Además, desagregando por género la respuesta, se encontró que más varones que mujeres, 55 contra 45 %, tuvieron problemas para definir al participación como un derecho de todos y todas.

Participación.
Respecto a la participación en la vida «off line», el estudio encontró que 7 de cada 10 adolescentes se interesan por la participación estudiantil (centros de estudiantes): «Las mujeres y los más chicos (14 y 15 años) se interesan más por esta forma de participación».
Por otro lado, la investigación encontró que el 60 % tenía participación barrial activa antes de la pandemia. La mayor participación femenina es una constante tanto dentro como fuera de la vida on line.
Además, el 98 % de los y las encuestados consideró que internet es un espacio útil de participación en temas que interesan a la sociedad y que puede ser un medio valioso para resolver problemas en la escuela o comunidad.

Pasivos.
La investigación encontró que los y las adolescentes prefiere una participación pasiva cuando se les consulta sobre con qué acciones pueden ayudar a resolver un problema. El 55 % contestó asistir a una charla on line sobre el tema, frente a otras opciones más «activas» como «producir un video sobre el tema» (30 %) o «participar de una campaña on line» (25 %).
«La elección de formas pasivas de participación parece ser una marca juvenil en todo el mundo. Si bien internet ofrece a los adolescentes la posibilidad de convertirse en creadores de contenido, lo cierto es que la mayoría mira y lee más de lo que genera y produce», analizó Morduchowicz, quien además plantea que uno de los interrogantes pendientes es por qué si valoran este medio como forma de participación, solo la mitad lo hace.
«Creo que entre otras políticas, habría que generar nuevas estrategias que permitan quebrar la enorme diferencia que existe entre la valoración del universo on line como lugar de participación y su utilización real en iniciativas por la comunidad. La brecha entre valoración y uso es claramente muy elevada» y es necesario superarla para la «construcción de una cultura participativa para todos los jóvenes».

Entre «riesgos y acosos».

Según el informe, el 55 % de los encuestados no comparte habitualmente sus opiniones en internet. Una posible respuesta llega con la siguiente pregunta acerca de sobre qué temas opinan. Discriminación, acoso on line, grooming (intimidación sexual por internet de adultos a niñas, niños y adolescentes), sexting (envío de contenidos sexuales por la red) son los temas más comentados. «Es probable que esto se deba a que son las situaciones de riesgo que más directamente los preocupan y afectan», dice Morduchowicz.
Y cita una estadística de 2019 que dice que 1 de 3 adolescentes vivió alguna situación incómoda en la web. También en este punto se ve una marcada diferencia por género, mientras el 70 % de ellas hablan sobre discriminación, el 55 % de ellos lo hacen. Y el 60 % de ellas postean comentarios sobre acoso on line, grooming y sexting, contra el 40 % de los varones. Consultado/as sobre si vivieron alguna agresión o insulto por expresar su opinión, el 50 % dijo que sí. Y el acoso aumenta entre quienes participan en discusiones on line, llegando al 80 %.


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