Mientras el Gobierno elimina los aranceles a la importación de celulares para bajar precios y ampliar la oferta, fabricantes locales advierten que uno de cada tres teléfonos activados en el país ingresa por contrabando, lo que genera competencia desleal y limita el impacto.
La eliminación de los aranceles a la importación de teléfonos celulares reavivó el debate sobre la competencia en el mercado tecnológico argentino. Mientras el Gobierno nacional avanzó con la reducción al 0% de los impuestos para los equipos importados de manera legal, los fabricantes locales advirtieron que uno de cada tres celulares que se activan en el país ingresa por contrabando, una situación que califican como “competencia desleal”.
La medida, anunciada por el Ministerio de Economía y alineada con la política de apertura comercial impulsada por el presidente Javier Milei, busca ampliar la oferta y reducir los precios al consumidor. Según datos oficiales, cuando el arancel se redujo del 16% al 8%, se registraron bajas de entre el 25% y el 35% en distintos modelos y marcas.
Sin embargo, desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) remarcaron que el principal problema del sector no pasa solo por la carga impositiva, sino por el ingreso ilegal de dispositivos. De acuerdo con información de las compañías de telefonía móvil, cerca del 33% de los equipos que se activan en Argentina no fueron fabricados en el país ni importados por los canales formales.
Datos procesados por AFARTE a partir de informes de la consultora Tesys muestran que durante el primer cuatrimestre de 2025 ingresaron legalmente unos 185.000 celulares, una cifra superior a la registrada en períodos posteriores, aun cuando los aranceles eran más altos. Incluso, en todo 2024 se importaron más teléfonos que en lo que va de 2025, pese a la reducción impositiva.
Desde el sector industrial aseguran que, para enfrentar el nuevo escenario, las empresas locales avanzaron en mejoras de competitividad: optimización de procesos productivos, adaptación a estándares internacionales y avances logísticos, como la habilitación de bitrenes para reducir costos de transporte. “Todo esto debería impactar en una baja del costo final y permitirnos crecer en volumen”, señalaron.
Respecto a los precios, aclararon que la quita del arancel no tendrá un efecto inmediato. “Siguen influyendo costos logísticos, de comercialización y aduaneros”, explicaron. Aun así, destacaron que los precios de los productos electrónicos mostraron una baja en términos reales en los últimos años: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló una suba superior al 30%, rubros vinculados a electrodomésticos y equipamiento del hogar crecieron por debajo de ese nivel.
En este contexto, los fabricantes reiteraron el pedido de reforzar los controles para frenar el contrabando y garantizar condiciones equitativas en el mercado. “La reducción de aranceles puede ayudar, pero si no se combate el ingreso ilegal, el impacto será limitado”, advirtieron.










