Sánchez manifestó que se han concretado las pruebas de rigor incluso con una persona que no sabía nadar. Y es que a los participantes se los provee de trajes de neoprene que les permiten permanecer a flote sin inconvenientes. Por su puesto, hay empleados que trabajan en el agua y en un bote para organizar las sesiones y ajustar los cuidados de seguridad. Por ejemplo, una soga conectada al bote permite extremar las precauciones y sostener un vínculo permanente con los encargados.
Indicó que los lobos marinos en el agua no representan ningún peligro para las personas, como lo ha comprobado una vasta experiencia internacional y nacional y también diversos estudios realizados. El mar es su medio natural, donde se sienten confiados y se muestran curiosos y para nada amenazantes, pese a tratarse de animales salvajes. En cambio, es en tierra, en un medio que no les es el propio, donde muestran un carácter huraño y en ocasiones agresivo. En el océano, se relajan y divierten.
El lugar elegido para la propuesta está frente a la playa Villarino, junto a un islote que deja la marea baja. Se concluyó que allí es el punto más propicio de la costa del puerto de Santo Antonio Este, con aguas calmas y de temperaturas agradables para el disfrute de la población.
Entre las personas que están colaborando con el emprendimiento figura el fotógrafo y creador audiovisual Walter Castro Véliz, un cipoleño que está radicado en la costa atlántica, donde desarrolla una amplia labor profesional. Destacó la belleza, la emoción y el buen momento que deparan este tipo de incursiones, en la compañía de animales como los lobos marinos que permiten una proximidad que realmente congratula y queda en el recuerdo para siempre.










