El Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa se declaró en estado de alerta y movilización tras denunciar la parálisis de las negociaciones que mantiene con las cámaras empresariales del sector energético.
El clima sociolaboral en el epicentro de la mayor cuenca de hidrocarburos no convencionales del país ingresó en una fase de alta tensión. El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa se declaró formalmente en estado de alerta y movilización ante lo que definió como una total falta de respuestas concretas por parte de las cámaras empresariales del sector. La determinación gremial ya fue notificada de manera oficial ante las autoridades de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia de Neuquén.
La medida interrumpe una tregua voluntaria y enciende las alarmas en las operaciones de Vaca Muerta, luego de casi dos meses de conversaciones bilaterales que no lograron arrojar avances definitivos ni propuestas superadoras.
El origen del conflicto y la tregua rota de abril
El cortocircuito entre el gremio conducido por Marcelo Rucci y las operadoras nucleadas en las cámaras del sector arrastra un recorrido de varias semanas. El conflicto colectivo de trabajo había sido informado formalmente por la entidad sindical el pasado 15 de abril, oportunidad en la que se había anunciado el inicio inminente de medidas de acción directa en los yacimientos.
Sin embargo, los paros programados fueron suspendidos el 21 de abril:
El acuerdo de suspensión: El sindicato aceptó dejar en suspenso los planes de lucha tras alcanzar un compromiso inicial con los representantes de las compañías para abrir una mesa de diálogo técnico y canalizar las demandas.
El detonante actual: Transcurrido más de un mes desde la apertura de ese espacio, la conducción petrolera denunció una estrategia de «dilatación sistemática» por parte de las empresas. El gremio sostiene que los compromisos verbales asumidos en abril no se tradujeron en actas ni en avances concretos, lo que dinamitó la confianza y provocó un profundo malestar en las bases.
El foco del reclamo: condiciones para el personal de torre
El núcleo duro de la disputa se concentra de forma específica en las condiciones laborales y operativas del personal que cumple funciones en el sector de torre (perforación, workover y pulling), el eslabón más crítico para sostener el ritmo de enganche de pozos y la curva de producción de shale oil y gas.
Según expresaron desde la comisión directiva del sindicato, existen puntos convencionales pendientes de resolución que impactan directamente en la seguridad, la diagramación de los turnos y la estabilidad de las tripulaciones de los equipos. El gremio advirtió que la persistencia de estas asignaturas pendientes inyecta una fuerte incertidumbre entre los operarios y clausura las vías para la construcción de consensos básicos en el sector.
Asambleas en los yacimientos y amenaza de medidas de fuerza
La declaración del estado de alerta y movilización anticipa un endurecimiento inmediato de la postura gremial. Rucci informó que el cuerpo de delegados comenzará a desarrollar de forma inmediata un cronograma de reuniones internas y asambleas informativas en los distintos yacimientos de la región con el objeto de evaluar el estado de situación en cada bloque y monitorear el humor de los trabajadores.
La conducción sindical dejó en claro que la paz social en la cuenca neuquina quedó supeditada a un cambio de actitud corporativo en el cortísimo plazo:
Advertencia sindical: El gremio mantiene abierta la opción de activar paros totales o bloqueos si no se registran propuestas satisfactorias durante los próximos días, remarcando que el cumplimiento efectivo de los compromisos reclamados constituye una “condición necesaria para encauzar el diálogo y evitar una escalada del conflicto” que paralice las plantas de tratamiento y las torres de perforación en la Patagonia.










