El sacerdote destacó su profundo vínculo con la comunidad Catrielense, donde ha desarrollado gran parte de su ministerio, y reflexionó sobre el contexto actual marcado por desafíos sociales y espirituales.
En una emotiva celebración religiosa, el padre Temer Mukled conmemoró sus 25 años de sacerdocio con una misa de acción de gracias que reunió a la comunidad de Catriel, en un clima de profunda fe y reconocimiento a su trayectoria pastoral. La celebración Religiosa fue encabezada por su amigo personal, el Padre Gabriel Michelli de la localidad de Zárate – Campana.
Tras la ceremonia, el sacerdote expresó su gratitud por el camino recorrido: “Muy agradecido a Dios y a la comunidad por lo compartido. Es un momento de felicidad y de acción de gracias”, señaló, visiblemente emocionado.
Al hacer un balance de estas bodas de plata sacerdotales, Mukled comparó el recorrido con el de un matrimonio: “Son momentos para mirar el camino transcurrido y reconocer la presencia de Dios, que es fiel y nunca falla”. La fecha, además, estuvo atravesada por recuerdos personales significativos. El 21 de abril no solo marca su ordenación, sino también el cumpleaños de su madre, lo que le otorga un valor emocional especial que ha acompañado cada aniversario a lo largo de los años.
Uno de los aspectos más destacados de su ministerio es su fuerte arraigo en Catriel. De los 26 años que lleva ligado a la vida religiosa —incluyendo su etapa como diácono—, 19 los ha pasado en la ciudad. “Es algo poco común, pero se fue dando así. Es una comunidad que quiero mucho y donde siento el cariño todos los días”, afirmó.
Durante la jornada, los fieles también prepararon un agasajo para compartir luego de la misa, gesto que el sacerdote valoró como parte del vínculo cotidiano con la comunidad. “Uno tiene que aprender a dejarse querer”, expresó.
En su reflexión sobre el presente, Mukled no esquivó el contexto global y social. Habló de un mundo atravesado por conflictos, violencia y desigualdades, y remarcó la necesidad de sostener la fe como guía. “No se puede ser cristiano y apoyar la guerra. Jesús es nuestra roca firme en medio de un mundo que sufre”, sostuvo. A pesar de los desafíos, el mensaje fue claro: esperanza. “Siempre miro con confianza. El bien triunfa y Dios prepara todo para el bien de quienes lo aman”, afirmó.
Finalmente, ratificó su compromiso con la comunidad local, incluyendo las zonas rurales como Peñas Blancas y Valle Verde. “Mientras esté en Catriel, seguiré recorriendo y acompañando. El corazón del sacerdote está donde están sus pies”, concluyó.
La celebración no solo marcó un hito personal, sino también un momento de encuentro para una comunidad que reconoce en el padre Mukled una figura cercana, comprometida y profundamente arraigada a su gente













